[Este es mi segundo fic, el primero en proceso cof, le
prometí a la creadora de esta página que escribiría esto, espero que le guste
jeje. Usé nuestros nombres porque no me gusta dejar espacios en blanco, pero en
vez de ello, leed la historia cambiando el nombre escrito por el vuestro (¿)
Que bien me explico pls. Las protagonistas dos amigas, usaré sus puntos de
vista y los de los chicos de B.A.P para contar esta historia. Ya os dejo leer y
espero que comentéis <3]
PDV Celia.
Bajo del coche y mi padre ya está sacando mi maleta del maletero. Por otro lado mi madre rodea el coche para venir a hablar conmigo.
-Hija, cualquier cosa nos llamas ¿Vale?- acaricia mi pelo mientras que yo me limito a asentir.
-¿Te acompañamos hasta tu edificio cielo?- mi padre cierra el maletero y acaricia mi brazo.
-Primero debo pasar por recepción para saber cuál es mi cuarto y que me den la llave- sonrío.
Estoy muy emocionada, es domingo y mañana empezaré el nuevo curso en esta prestigiosa escuela internado, el año pasado los más estudiosos de mi clase nos presentamos a un examen para que nos concedieran una beca y bueno, como estoy aquí, se puede presuponer que he sido una de las afortunadas.
-¿Has hablado con Lucía?
-Hemos quedado en recepción mamá- si, a mi mejor amiga también le concedieron la beca ¿Podría pasar algo más perfecto?
Y en ese preciso instante pasó el, paso algo más perfecto. Un chico muy alto que debe ser uno de mis mayores en esta escuela, guapísimo. Carga con su maleta e iba hacia el dormitorio azul, creo que ese es el de los chicos, pero hay otro par, uno verde y otro blanco, por lo que quizá asistan mas chicas que chicos o al revés.
-Vamos Celia- mi padre agarra a mi madre del brazo y comienzan a andar hacia el edificio principal, donde se da clases, allí está la recepción también.
-Si- asiento sonriente y agarro mi maleta poniéndome en camino también.
Estábamos a unos metros de la oficina cuando pude ver a Lucía ahí parada… ¿Con un chico? ¿Tan rápido? Esta amiga mía no tiene remedio.
-¡Lucía!- rápidamente miró en mi dirección, sonriente como siempre.
Pareció como si se despidiera, entonces él se fue y emprendió su camino hacia el dormitorio azul, si definitivamente ese debía de ser el de los chicos.
-Hola Celia- besó mi mejilla- ¿Qué tal el viaje? Yo he tenido que venir en taxi, mi tía no ha podido venir, una maldita hora ahí metida, te puedo jurar que olía a pies, quiero llorar amiga- me rio ante su comentario, ya empieza como siempre, nada le vale- vamos- toma mi mano y me arrastra entrando juntas por la puerta automática.
-Buenos días- dice la secretaria, una mujer de unos 30, muy joven, me esperaba a la típica secretaria vieja y amargada de colegio rico.
-Buenos días- contestamos yo y Lucia al unísolo con una pequeña reverencia.
-¿Nombre y curso?- mire a Lucia para que comenzara primero, ella dio sus datos a la mujer detrás del mostrador- ¿Becada de primer curso?- mi amiga asintió- ¿Tu también?- le di mis datos confirmando que yo también era becada- ¿Celia y Lucía? Estaréis en la habitación número 279 de la residencia azul, tened, -recibimos una llave- aquí cada uno tiene su llave, no la perdáis, si lo hacéis debéis pagar por una copia- se acercó a nosotras- pero me caéis bien, no sois como los niños ricos de este colegio, para vosotras la copia será gratuita- nos guiñó un ojo- de todas formas intentad no perderla.
Nos encontrábamos las dos de camino al edificio azul, el cual había creído era solo para chicos, pero no, la secretaria explico que los dormitorios no lo son, pero a pesar de eso las residencias son mixtas. Eso en cierto modo es emocionante, pero pensar en las que liara Lucía me deprime… Y nunca he tenido novio y mi mejor amiga, bueno, digamos que todos los chicos van a por ella sin que ésta ni lo intente. Asegura que también lo hacen conmigo, solo que no me doy cuenta y los espanto porque piensan que soy borde, pero es mentira, ningún chico ha intentado nada conmigo nunca.
Llegamos a la cuarta planta del edificio.
-¿Cuál número era nuestra habitación?- Lucía arrastraba su maleta mirando hacia todas partes con cara de confusión, he de confesar que me resultaba gracioso.
-La 279 boba- me reí- debes memorizarla, no quiero que te pierdas por los pasillos.
-¡No puede ser!- dijo esto y su rostro cambió la expresión por completo.
-Sorpréndeme… ¿Qué se te ha olvidado?
-¿Eh? Nada tonta- siguió caminando hasta nuestra habitación- llegamos a casa nena- acto seguido se aproximó a la puerta de en frente y dijo- 278- me mostró una sonrisa traviesa- la habitación del chico con el que hablaba cuando llegaste ¿Lo recuerdas? Aquel alto y musculoso, es un año mayor y se ofreció para lo que necesitara, muy simpático.
La miré incrédula, en serio ¿Podía esta chica tener más suerte?
-No me mires con esa cara, no me gusta, definitivamente no es mi tipo, solo digo que es simpático… Me gusta para ti.
-Tira para adentro- abro la puerta y la obligo a entrar- ¡Woaaa! Algo me indica que lo vamos a pasar muy bien en este colegio.
-Voy a ver las camas- la seguí al fondo de la habitación pasando por la cocina, no había puertas ni paredes que separaran las distintas habitaciones de la casa a excepción del baño. Lucía se tiró en una de las camas, eran grandes y parecían comodísimas- aah, esto es la gloria amiga, ven.
-Mmm y yo que pensaba que extrañaría mi camita, no no, esto es perfecto chica.
Estábamos deshaciendo las maletas y mientras tanto charlamos entretenidas sobre lo emocionante que será estudiar aquí, rodeadas de lujo, aunque eso no es lo que más nos importa, lo que queremos es graduarnos con un buen nivel para poder acceder a las mejores universidades.
De eso precisamente estábamos hablando cuando Lucía acabó y sugirió ir a visitar a nuestro vecino, a lo que me negué rotundamente.
-Vamos, siempre te quejas de que nunca has tenido novio, pero es que tampoco haces nada para cambiar eso- dijo con tono suplicante.
-Me parece bien que intentes ayudarme, pero como mi mejor amiga sabes muy bien que el chico con el que hablaste antes no es para nada mi tipo.
-¡Pero si es guapísimo! Es el tipo de cualquier mujer Celia…
-Pues precisamente ¿Cómo piensas que voy a conseguirlo yo? Debe de haber salido con un montón de chicas piénsalo- me senté en el sofá decidida a no salir de mi habitación.
Lucía consiguió convencerme, siempre lo hace, para ir a hablarle al chico tan simpático que ella conoció. Si, lo sé, está loca. Ella mantiene la teoría de que, cien por cien seguro, ese chico tiene amigos guapos, que podrían convertirse en mi primer novio con su ayuda.
Mi amiga petó en la puerta y él apareció ante nosotras sin camiseta, primero me vio a mí, parecía confuso, pero su cara cambió cuando vio a mi amiga, bueno, con este ya no tengo nada que hacer. Nos invitó a pasar e inmediatamente se puso una camiseta, una pena en realidad.
-¿Pasó algo? No pensé que fueras a necesitar mi ayuda tan rápido.
-Jamás adivinarás- le sonrió- venimos de la habitación de enfrente- él le devolvió la sonrisa a mi amiga, si daba la sensación de ser simpático.
-¿En serio? Eso es genial y… ¿Ella es tu compañera? Lucía asintió y él se dirigió a mi- encantado- tomó mi mano y la sacudió un par de veces- mi nombre es Bang Yongguk, solo Yongguk está bien- me guiñó un ojo.
-Ei, dijiste que te pidiera lo que necesitara ¿Cierto?
-Lo que necesites- volvió a dirigirse a mi amiga- ¿Queréis un tour por la escuela? Ahora es demasiado tarde, pero si madrugáis un poco mañana…
-Necesitamos un novio para ella- cortó la frase de nuestro nuevo amigo.
-¡Lucía!
-Aaah… Eso, no será difícil, eres guapa y tengo muchos amigos ¿Una mala ruptura en tu anterior escuela?
-¿Eh? Esto… No, es que…- le explicamos todo a Yongguk y el llegó a la extraña conclusión de que necesitaba a alguien que me ayudara a conseguir el corazón de los chicos. Aseguró tener en mente a la persona perfecta.
-Además el estará al caer, ya es tarde, es mi compañero de cuarto desde el año pasado.
Esto no tiene ni pies ni cabeza, pero ya no podía negarme, estos dos estaban más emocionados que yo y ¿Por qué negarlo? En realidad quería tener mi primer novio ya.
Escuchamos una llave introducirse en la puerta y las dos miramos expectantes para averiguar quién será mi tutor y entró él, el chico que había visto antes dirigiéndose hacia este mismo edificio. Yongguk nos presentó.
-Hola, yo soy Zelo- ¿Este chico es realmente un playboy como Yongguk lo describe? Parece lindo, tierno y tímido.
-Celia tiene algo que proponerte, mas te vale aceptar- lo dijo en un tono bromista, pero realmente dio miedo, agarro la muñeca de Lucía y ambos salieron de la habitación dejándonos solo.
¿Cómo empiezo?
[ Se que este capítulo no dice mucho, pero solo es el primero xD espero que os guste mi historia y que sigáis leyéndola conforme actualice -manda besos- gracias por leer]
PDV Celia.
Bajo del coche y mi padre ya está sacando mi maleta del maletero. Por otro lado mi madre rodea el coche para venir a hablar conmigo.
-Hija, cualquier cosa nos llamas ¿Vale?- acaricia mi pelo mientras que yo me limito a asentir.
-¿Te acompañamos hasta tu edificio cielo?- mi padre cierra el maletero y acaricia mi brazo.
-Primero debo pasar por recepción para saber cuál es mi cuarto y que me den la llave- sonrío.
Estoy muy emocionada, es domingo y mañana empezaré el nuevo curso en esta prestigiosa escuela internado, el año pasado los más estudiosos de mi clase nos presentamos a un examen para que nos concedieran una beca y bueno, como estoy aquí, se puede presuponer que he sido una de las afortunadas.
-¿Has hablado con Lucía?
-Hemos quedado en recepción mamá- si, a mi mejor amiga también le concedieron la beca ¿Podría pasar algo más perfecto?
Y en ese preciso instante pasó el, paso algo más perfecto. Un chico muy alto que debe ser uno de mis mayores en esta escuela, guapísimo. Carga con su maleta e iba hacia el dormitorio azul, creo que ese es el de los chicos, pero hay otro par, uno verde y otro blanco, por lo que quizá asistan mas chicas que chicos o al revés.
-Vamos Celia- mi padre agarra a mi madre del brazo y comienzan a andar hacia el edificio principal, donde se da clases, allí está la recepción también.
-Si- asiento sonriente y agarro mi maleta poniéndome en camino también.
Estábamos a unos metros de la oficina cuando pude ver a Lucía ahí parada… ¿Con un chico? ¿Tan rápido? Esta amiga mía no tiene remedio.
-¡Lucía!- rápidamente miró en mi dirección, sonriente como siempre.
Pareció como si se despidiera, entonces él se fue y emprendió su camino hacia el dormitorio azul, si definitivamente ese debía de ser el de los chicos.
-Hola Celia- besó mi mejilla- ¿Qué tal el viaje? Yo he tenido que venir en taxi, mi tía no ha podido venir, una maldita hora ahí metida, te puedo jurar que olía a pies, quiero llorar amiga- me rio ante su comentario, ya empieza como siempre, nada le vale- vamos- toma mi mano y me arrastra entrando juntas por la puerta automática.
-Buenos días- dice la secretaria, una mujer de unos 30, muy joven, me esperaba a la típica secretaria vieja y amargada de colegio rico.
-Buenos días- contestamos yo y Lucia al unísolo con una pequeña reverencia.
-¿Nombre y curso?- mire a Lucia para que comenzara primero, ella dio sus datos a la mujer detrás del mostrador- ¿Becada de primer curso?- mi amiga asintió- ¿Tu también?- le di mis datos confirmando que yo también era becada- ¿Celia y Lucía? Estaréis en la habitación número 279 de la residencia azul, tened, -recibimos una llave- aquí cada uno tiene su llave, no la perdáis, si lo hacéis debéis pagar por una copia- se acercó a nosotras- pero me caéis bien, no sois como los niños ricos de este colegio, para vosotras la copia será gratuita- nos guiñó un ojo- de todas formas intentad no perderla.
Nos encontrábamos las dos de camino al edificio azul, el cual había creído era solo para chicos, pero no, la secretaria explico que los dormitorios no lo son, pero a pesar de eso las residencias son mixtas. Eso en cierto modo es emocionante, pero pensar en las que liara Lucía me deprime… Y nunca he tenido novio y mi mejor amiga, bueno, digamos que todos los chicos van a por ella sin que ésta ni lo intente. Asegura que también lo hacen conmigo, solo que no me doy cuenta y los espanto porque piensan que soy borde, pero es mentira, ningún chico ha intentado nada conmigo nunca.
Llegamos a la cuarta planta del edificio.
-¿Cuál número era nuestra habitación?- Lucía arrastraba su maleta mirando hacia todas partes con cara de confusión, he de confesar que me resultaba gracioso.
-La 279 boba- me reí- debes memorizarla, no quiero que te pierdas por los pasillos.
-¡No puede ser!- dijo esto y su rostro cambió la expresión por completo.
-Sorpréndeme… ¿Qué se te ha olvidado?
-¿Eh? Nada tonta- siguió caminando hasta nuestra habitación- llegamos a casa nena- acto seguido se aproximó a la puerta de en frente y dijo- 278- me mostró una sonrisa traviesa- la habitación del chico con el que hablaba cuando llegaste ¿Lo recuerdas? Aquel alto y musculoso, es un año mayor y se ofreció para lo que necesitara, muy simpático.
La miré incrédula, en serio ¿Podía esta chica tener más suerte?
-No me mires con esa cara, no me gusta, definitivamente no es mi tipo, solo digo que es simpático… Me gusta para ti.
-Tira para adentro- abro la puerta y la obligo a entrar- ¡Woaaa! Algo me indica que lo vamos a pasar muy bien en este colegio.
-Voy a ver las camas- la seguí al fondo de la habitación pasando por la cocina, no había puertas ni paredes que separaran las distintas habitaciones de la casa a excepción del baño. Lucía se tiró en una de las camas, eran grandes y parecían comodísimas- aah, esto es la gloria amiga, ven.
-Mmm y yo que pensaba que extrañaría mi camita, no no, esto es perfecto chica.
Estábamos deshaciendo las maletas y mientras tanto charlamos entretenidas sobre lo emocionante que será estudiar aquí, rodeadas de lujo, aunque eso no es lo que más nos importa, lo que queremos es graduarnos con un buen nivel para poder acceder a las mejores universidades.
De eso precisamente estábamos hablando cuando Lucía acabó y sugirió ir a visitar a nuestro vecino, a lo que me negué rotundamente.
-Vamos, siempre te quejas de que nunca has tenido novio, pero es que tampoco haces nada para cambiar eso- dijo con tono suplicante.
-Me parece bien que intentes ayudarme, pero como mi mejor amiga sabes muy bien que el chico con el que hablaste antes no es para nada mi tipo.
-¡Pero si es guapísimo! Es el tipo de cualquier mujer Celia…
-Pues precisamente ¿Cómo piensas que voy a conseguirlo yo? Debe de haber salido con un montón de chicas piénsalo- me senté en el sofá decidida a no salir de mi habitación.
Lucía consiguió convencerme, siempre lo hace, para ir a hablarle al chico tan simpático que ella conoció. Si, lo sé, está loca. Ella mantiene la teoría de que, cien por cien seguro, ese chico tiene amigos guapos, que podrían convertirse en mi primer novio con su ayuda.
Mi amiga petó en la puerta y él apareció ante nosotras sin camiseta, primero me vio a mí, parecía confuso, pero su cara cambió cuando vio a mi amiga, bueno, con este ya no tengo nada que hacer. Nos invitó a pasar e inmediatamente se puso una camiseta, una pena en realidad.
-¿Pasó algo? No pensé que fueras a necesitar mi ayuda tan rápido.
-Jamás adivinarás- le sonrió- venimos de la habitación de enfrente- él le devolvió la sonrisa a mi amiga, si daba la sensación de ser simpático.
-¿En serio? Eso es genial y… ¿Ella es tu compañera? Lucía asintió y él se dirigió a mi- encantado- tomó mi mano y la sacudió un par de veces- mi nombre es Bang Yongguk, solo Yongguk está bien- me guiñó un ojo.
-Ei, dijiste que te pidiera lo que necesitara ¿Cierto?
-Lo que necesites- volvió a dirigirse a mi amiga- ¿Queréis un tour por la escuela? Ahora es demasiado tarde, pero si madrugáis un poco mañana…
-Necesitamos un novio para ella- cortó la frase de nuestro nuevo amigo.
-¡Lucía!
-Aaah… Eso, no será difícil, eres guapa y tengo muchos amigos ¿Una mala ruptura en tu anterior escuela?
-¿Eh? Esto… No, es que…- le explicamos todo a Yongguk y el llegó a la extraña conclusión de que necesitaba a alguien que me ayudara a conseguir el corazón de los chicos. Aseguró tener en mente a la persona perfecta.
-Además el estará al caer, ya es tarde, es mi compañero de cuarto desde el año pasado.
Esto no tiene ni pies ni cabeza, pero ya no podía negarme, estos dos estaban más emocionados que yo y ¿Por qué negarlo? En realidad quería tener mi primer novio ya.
Escuchamos una llave introducirse en la puerta y las dos miramos expectantes para averiguar quién será mi tutor y entró él, el chico que había visto antes dirigiéndose hacia este mismo edificio. Yongguk nos presentó.
-Hola, yo soy Zelo- ¿Este chico es realmente un playboy como Yongguk lo describe? Parece lindo, tierno y tímido.
-Celia tiene algo que proponerte, mas te vale aceptar- lo dijo en un tono bromista, pero realmente dio miedo, agarro la muñeca de Lucía y ambos salieron de la habitación dejándonos solo.
¿Cómo empiezo?
[ Se que este capítulo no dice mucho, pero solo es el primero xD espero que os guste mi historia y que sigáis leyéndola conforme actualice -manda besos- gracias por leer]
¿Para cuándo el próximo capítulo? ;A;
ResponderEliminarMe pongo ahora Angie <3
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